lunes, 9 de marzo de 2009

CRISIS ANUNCIADA

Estelí, 14 de Febrero del 2009

Actualmente, en el Tercer Mundo, en forma generalizada, se habla de la crisis económica mundial que se viene pronunciando desde el año dos mil ocho como un fenómeno capitalista que espanta; los medios de comunicación de derecha, afianzándose en artículos de economistas renombrados, hablando del tema, han creado un terrorismo ecuménico que viene poco a poco paralizando al mundo, dado que sin que la crisis realmente se manifieste como tal, las inversiones se han comprimido, comienzan las empresas a despedir personal, el circulante diminuye y hasta los que han carecido de todo se quejan de la escasez de bienes y servicios. El despelote que se está formando, en realidad, es más aterrorizante que la crisis misma.

La situación económica, la forma de vida de los pueblos que viven en la gravitación inmediata a las áreas de poder de las grandes esferas financieras del mundo, si, se encuentran en grandes dificultades, están siendo afectadas sus economías, ya hay gran depresión que se manifiesta en masivos despidos de trabajadores y en sustánciales baja de salarios, porque el capitalismo tiene como principio salir de estos fenómenos, quebrándole el espinazo al obrero. Se dice que es una expresión económica tipificada, definida en tiempo y forma, pero economistas independientes afirman que la crisis es mutante, que todos los días aparece con manifestaciones desconocidas y alarmantes. Sin darle la debida importancia a esta cruda realidad, en estos momentos se está viendo como las grandes inversionistas están triplicando sus capitales mediante monumentales ayudas dolarizadas que les conceden los gobiernos de esos estados poderosos, sin aclarar que esos costo los están cubriendo con los fondos de las reservas nacionales y serán recuperados mediante gravámenes onerosos que cargarán sobre las escuálidas espaldas del pueblo trabajador de sus repúblicas. O sea, que los gobiernos de esos pueblos no piensan dos veces el hacer egresos monumentales para evitar que las entidades financieras se hundan, pero jamás se les ocurre hacer nada para aliviar la situación infeliz de los verdaderos necesitados y fuerza de trabajo de las que los capitales se nutren sin compensación.

Ahora, los fetos capitales tercermundista, pequeñas minorías, insignificantes dentro de estos panoramas y guachimanes de
los imperios, aprovechan las realidades de estos fenómenos negativos del mundo capitalista para iniciar proyectos financieros que favorezcan sus inversiones, éstos, en lamentaciones conmovedoras inician planes de decrecimientos muy bien controlados que a la larga cubrirá debidamente los pequeños efectos contradictorios que por reflejos les acarree la crisis del capitalismo mundial y además les deje mejores utilidades que las que dentro del ámbito actual están obteniendo.

Más o menos en el año 2000, el Dr. Neville Cross Cooper, en un A Cuatro Manos, columna periodística semanal que escribe al alimón con la Lic. María Elsa Vogl Montealegre y se les publica en El Nuevo Diario, expresaron que la economía mundial, sobre todo la de Estado Unidos de Norte América, eran unas enormes burbujas sin sustentación de ninguna especie, a punto de estallar en cualquier momento, que esas economías estaban al filo de un abismo insalvable y que el derrumbe sería una hecatombe de grandes proporciones y, como este pronunciamiento, salieron varios en diferentes partes del mundo, pero nadie les hizo caso, calificando a los columnista “aves de mal agüero” o sea que lo que está sucediendo es una crisis anunciada, no fue ninguna sorpresa para los entendidos en la materia, se está viviendo los efectos del latrocinio impuesto y mal manejado de los últimos tiempo.

Hablando de los pueblos del Tercer Mundo, pero con la advertencia que cuando se dice pueblo se habla de la población mayoritaria de la nación, ese sector siempre desposeído, en indefensión total, carente de todo y satisfecho en nada, esos que toda su vida la ha pasado en crisis, nunca han tenido solvencia en ningún aspecto, han aprendido a sortear el hambre, toreros de desgracias, venir a amenazarlos con hambrunas, es como cuando un juez condenó a Peyeyeque, personaje popular de Managua, a un mes barriendo calles, y él le contestó: - No jodás vos, si ese es mi fueyte – Los pueblos del Tercer o Cuarto Mundo están en el fondo del barril, ahí, aplastados, y tienen infinidad de lunas de estar en esa situación, viviendo de promesas y ofrecimientos que nunca llegan; usando la lógica, es de hecho pensar que sin en estos ámbitos de pobreza se da una afectación, tendrá que ser invariablemente ascendente, descendente es materialmente imposible. Viendo las cosas tras estas gafas mías… ¿En que puede afectar a esta gente la crisis que está mostrándose en los campos del gran capital? Es un hecho que se darán y se están dando algunos afectaciones de menor cuantía en los campos económicos Tercer o Cuartos Mundistas, pero esas manifestaciones no ameritan el pito y el tambor con que se están anunciado, es publicidad terrorista prefabricada, además en su mayoría esos efectos son provocados, son construidos por los manejadores de los pequeños capitales de estos contornos con la intención de salir favorecidos.

Refiriéndose específicamente a Nicaragua, el gobierno tiene que ver con ojo de buen cubero las manifestaciones que se están presentando en el ámbito de las empresas privadas. La mayoría de estos gamonales han estado jugando a dos bandas y su grande sueño es deshacerse del proceso revolucionario; han venido montando tácticas diversas con ese fin, no les ha socado, pero con ayuda de los sistemas de comunicación financiados por el imperio, han estorbado en grande el desarrollo de los proyectos sociales del Estado y, ahora con el pretexto de la crisis, montarán mil planes desestabilizadores para tener como acusar interna y externamente de ineficiencia administrativa al gobierno sandinista. Con el brote de las oportunidades que se presentarán, propicias para desacreditar al Gobierno Revolucionario, todos los tropezones e inconvenientes que se den en los proyectos del gobierno del pueblo, serán producto de la incapacidad del Estado Pueblo. El aprovechamiento de la crisis ya se está capitalizando, hay planes muy bien montados para llevarlos adelante bajo la melopea de quejidos dolorosos brotados de las plañideras pagadas para tal efecto.

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